Esmeralda
Cuando llegamos a casa, el ambiente era sofocante. Alex estaba visiblemente molesto, y el silencio entre nosotros era insoportable. Sentí cómo el miedo empezaba a apoderarse de mí, temía que malinterpretara todo lo que había sucedido y pensara que estaba celosa de Andrés y Livia.
—Alex, por favor, entiende... —comencé, intentando suavizar el tono mientras me acercaba a él—. Andrés es mi mejor amigo, y sé que Livia lo está usando. No quiero que ella le haga daño.
Alex se detuvo en