Celos desmedidos.
Alessandro Del Valle
Estaba completamente enojado, sintiendo cómo la rabia me consumía. No podía creer lo que acababa de suceder. Ese infeliz de Andrés se había robado a mi mujer justo frente a mis ojos, y lo peor de todo era la actitud de mi padre. ¿Cómo se atrevía a pedirme que me calmara? ¿Cómo podía él, de todos, ponerse de su lado?
Mientras los hombres de mi padre me sujetaban, sentía mi cuerpo temblar de pura furia. La imagen de Esmeralda yéndose con otro, llevándose a Perla, mi sangre,