Esmeralda Salvatierra
La noche había sido demasiado intensa. Después de todo lo que había pasado, finalmente me encontraba en la mansión de mi padrino, intentando calmar mis pensamientos. Pero mi mente no dejaba de dar vueltas, procesando lo ocurrido. Me preocupaba que Perla, a pesar de mi esfuerzo por mantenerla al margen, se hubiera dado cuenta de todo lo que sucedió.
Habíamos cenado en silencio, cada uno lidiando con sus propios pensamientos. Perla, por fin, se había recostado en la habi