Acepté ir a desayunar con Edmundo a pesar de la confusión y el dolor que aún sentía. No había visto a Edmundo en años y, a pesar de todo, no podía olvidar que él era mi padre biológico. La vida me había engañado, haciéndome creer que Rodolfo era mi verdadero padre. Aunque nuestra relación siempre fue extraña, sabía que Rodolfo me quería y había sido amable conmigo, pero no podía evitar la sensación de traición por parte de Edmundo y mi madre.
El restaurante en el que habíamos acordado encontra