Después de la cena, me dirigí al jardín con Omar. El aire fresco de la noche y las risas de mi hijo jugando con los carritos que le había regalado Brandon me brindaron un alivio momentáneo. Me reí al verlo correr detrás de una mariposa, su pequeño cuerpo se movía con una energía contagiosa. Sin embargo, mi tranquilidad se vio interrumpida cuando sentí un brazo cálido rodeando mi cintura. Me giré para encontrar a Alessandro mirándome con una intensidad que me hizo detenerme en seco.
—Muñeca, qui