Valentina lo miró fijamente.
No estaba segura de cuánto tiempo se quedó allí sin decir nada, pero el suficiente para que algo en la expresión de él cambiara, de serio a algo casi cauteloso, como si la estuviera observando procesar todo y dejándola hacerlo a su propio ritmo.
No se lo había esperado.
Si era sincera, no se había esperado nada de aquello. Ni lo que él acababa de decir sobre el niño, ni la certeza en su voz al decirlo, ni el hecho de que estuviera tan cerca de ella en medio de su pr