Las cámaras estaban por todas partes.
Siempre lo estaban en este tipo de eventos, pero esa noche se sentían más presentes de lo habitual: más dirigidas, más específicas. Llevaba a Cecilia en brazos y ella miraba todo con la amplia y despreocupada curiosidad de una niña de tres años a la que las luces brillantes le parecían interesantes. Él era consciente de cada objetivo que se giraba hacia ellos.
No le importaba.
Había pasado tres días leyendo cómo había abandonado a su hija, había negado el e