Había vuelto solo por una noche.
Solo una. La gala de premios era algo que no podía perderse sin que se convirtiera en su propia historia, y en este momento no necesitaba más historias. Había volado de regreso esa mañana, dejando a James en el pueblo siguiendo las pistas que quedaban.
Su madre lo esperaba cuando llegó.
Tenía una carpeta. Él no preguntó qué contenía porque ya lo sabía.
—Los tabloides están manejando el ángulo del abandono —dijo ella. Dejó la carpeta sobre la mesa y la golpeó una