Una vez en la casa, fue directo a su habitación para aprovechar las horas que tenía para arreglarse.
Las mucamas habían logrado arreglar el desastre que con tanto esfuerzo ella había regado en la mañana. El vestidor tenía el tamaño de una habitación de 12 metros cuadrados y las paredes estaban revestidas en armarios con zapatos y accesorios. Todo acomodado de forma delicada, y bien organizada.
Se probó no menos de 5 vestidos, y entro al baño para acomodarse el cabello.
Luciano fue directo a la