—¿Estás segura de que estarás bien? No quiero dejarte sola —preguntó Hayley, con una preocupación genuina reflejada en sus ojos. Hanna, intentando proyectar calma, negó con la cabeza.
—Tranquila, estaré bien —respondió, aunque en su interior se debatía que sería de ella si no lograba que Alexander la recordara.
Hayley asintió, no del todo convencida por la respuesta, pero decidió levantarse de la silla y marcharse.
—Bien, no tardaré mucho, ¿sí? —dijo antes de salir de la habitación, dejando a s