Los días habían transcurrido lentamente para Hanna, quien anhelaba ver a Alexander consciente después de que un golpe en la cabeza lo sumiera en un estado de coma. Había sido cautelosa al visitar la habitación donde se encontraba internado, a pesar de que la doctora le había recomendado reposo tras el aborto espontáneo que había sufrido recientemente. Sin embargo, su deseo de saber cómo estaba el hombre que amaba superaba cualquier dolor físico o emocional.
Era consciente de que se estaba expon