Horas más tarde, después de haber cenado en un silencio palpable, Hayley permanecía sentada en aquel vasto comedor, el cual se sentía desolado a pesar de la presencia de ambos. La tensión que flotaba en el aire era casi tangible, y la expresión seria e inescrutable de Evan solo intensificaba su incomodidad. Deseaba levantarse de la silla y escapar a su habitación, donde al menos podía encontrar un refugio de la incomodidad que la envolvía.
Sin embargo, no se atrevió a romper el silencio. Espera