.95.
—Dígame, señor Pavel, por favor. —Se paró firme, mirándolo de frente, con un semblante serio. Miró hacia su escritorio y tomó su pequeño cuadernillo para anotar cualquier indicación importante.
—Hoy vendrá un cliente importante. Quiere que le diseñemos un hotel que acaba de mandar a construir hace un par de meses, así que llama a Sandra. Ella es nuestra mejor diseñadora.
Sofía tragó en seco y al mismo tiempo torció el gesto.
—¿Hay algún problema, señorita?
—No, claro que no... bueno, solo digo