.103.
Los ojos de la rubia se apaciguaron al escucharla. Había tenido una pesadilla donde el peor de sus miedos se había vuelto realidad. Gracias a Dios que solo había sido un sueño.
—Sí, estoy bien, no te preocupes, solo quiero verlo, quiero ver a Fernando. —Sofía miró a su alrededor.
—Pero, ¿dónde están todos?
—Sol fue a traer algo de comer y Hugo fue a preguntar si Fernando puede recibir visitas —le explicó Jessy, mirándola fijamente. Se veía muy cansada y un poco pálida—. Deberías hacer que te re