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Sofía siguió llorando sobre su hombro después de que un ginecólogo la revisara y le dijera que todo estaba en perfecto estado, que su pequeño estaba muy bien. Ahora lo único que esperaba era ver a Fernando, abrazarlo fuertemente.
—¿Sabes por qué él estaba ahí? —Sofía negó sin levantar el rostro del cálido hombro de su amiga.
—Iba a impedir tu boda.
La rubia alzó su rostro con una expresión de sorpresa, y en sus ojos se reflejó una incredulidad. No podía imaginar eso, después de todo lo que le h