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—No puedo hablar más contigo. No voy a hacer nada de lo que digas. Ya soy bastante mayor para decidir mi vida. Esta vez no vas a manipularme. Únicamente te advierto que, si alguien sale malherido de todo esto, será tu culpa. Pero como lo veo, no creo que eso te importe. —La rubia lo dijo con firmeza, más que convencida de que así sería.
La miró furiosa, señalándola de igual manera. No quería escucharla, ni mucho menos verla a la cara. Le daba asco. Era lo único que podía decir de ella. Solo cos