KENDRA
PASADO
Reviso mi reflejo en el espejo, mi maquillaje está en perfectas condiciones, Regina me marca por teléfono pero ya no tengo tiempo de atender su llamada, si llego tarde una vez más, me despiden, así que salgo saludando a un par de guardias de seguridad que se encargan de que los imbéciles que quieran tocarnos sin permiso, se mantengan a raya.
Ser bailarina nocturna no es mi sueño, tampoco me siento a gusto con ello, pero es el equivalente a ganarse dinero fácil, por lo que sin dud