KENDRA
El corazón se me detiene cuando escucho la explosión, todo pasa tan rápido, que me cuesta trabajo comprender lo que está pasando, pero Kratos me protege con su cuerpo, seguimos escuchando varias explosiones más hasta que la alarma suena, una sirena que me aterra y que me eriza la piel.
Mi pecho sube y baja debido al subidón de adrenalina.
—¡¿Qué es lo que sucede?! —exclamo llena de pánico.
—Liam —dice Kratos y me congelo.
—¿Qué?...
Afuera puedo escuchar el escándalo de las personas,