KENDRA
—Hablo del hijo que abortaste.
Las palabras de Kratos queman como fuego ardiente y amenazante, mi pecho duele como aquella noche, mis ojos derraman las lágrimas que he estado reteniendo todo este tiempo y que no puedo hacerlo más, mirando a Liam y a Kratos apuntarse con un arma.
Hay cosas que deben quedarse en el pasado, como esto, e intentado seguir adelante una y otra vez, recuerdo que casi lo logro, hasta que aquella vez me violaron y terminaron por arrebatarme el único rayo de luz