Héctor miró sin expresión a Charlotte, hecha un mar de lágrimas, escondida detrás de él.
—Solo te haré una pregunta: aquella vez, ¿de verdad no reconociste a José García?
Al oírlo, Charlotte cortó el llanto un segundo; un destello de pánico le cruzó los ojos. Al instante forzó la calma:
—Estaba muy oscuro. De verdad no lo vi bien. Héctor, créeme, ¿cómo iba a querer lastimar a Cira? Ayúdame una vez más, te explicaré todo. Después… podríamos estar bien tú y yo…
No terminó. Héctor le soltó una cach