Tanteando el terreno. ¿Habrá alguna posibilidad?
«¿Nos conocimos? Eras mi crush, quise conocerte y me diste calabazas», pensó Salím, pero su educación solo le permitió decir:
―Sí, es cierto, recuerdo haberte visto en la biblioteca.
―¿Usted también se dedica a los negocios, señor Abdallah? ―preguntó Zayed a Salím con un brillo de interés en los ojos.
―Por favor, llámeme Salím. No, no me dedico a los negocios, soy odontólogo ―respondió.
―¿Dentista? ―dijo con un poco de desilusión.
―Sí, infantil ―