¡Vaya, vaya, vaya! ¿De qué me perdí?
Zendaya llevaba veinticuatro días eludiendo la visita de sus padres a su apartamento. No quería que se enteraran de sus mascotas, por lo menos no hasta que no les quedase más remedio que aceptarlas. Aunque rezó para que ocurriera un milagro y un novio árabe apareciera de repente, estaba medio resignada a irse con sus papás los primeros días de enero, por lo que tramitó los permisos de viaje de los animales. Se dijo que tendría a Río en el interior de la casa