POV DE ARYA
—Así está mejor —murmuró Marco—. ¿Ves? Esto no tiene por qué ser desagradable.
Me besó, con sus manos recorriendo mi cuerpo. Apretó mi pecho y pellizcó mi pezón. Yo le devolví el beso, con el estómago revolviéndose de pura repulsión.
—Te daré todo —prometió entre besos—. Una vida en el paraíso. Todo lo que puedas desear.
—¿Y qué pasará con Dante? —logré decir.
Él se separó un poco, con los ojos nublados por la lujuria. —¿Qué pasa con él?
—¿Dónde está? Dijiste que estaba aquí —susurr