Capítulo 88. Cazadores y presas.
El aire en la sala de espera del hospital estaba tan cargado de tensión que parecía a punto de explotar. Axel no apartaba los ojos del papel que Samuel le había entregado. Cada palabra ardía en su mente como un hierro candente. “La próxima bala será para los gemelos. Atentamente, un viejo amigo.”
Alicia sintió un escalofrío, recorrerle la columna, sus manos instintivamente se aferraron a su vientre. No había forma de malinterpretar ese mensaje. La estaban cazando. A ella y a sus hijos.
Guillerm