Capítulo 58. Confesiones que destruyen.
Axel no podía apartar de su mente el rostro de Alicia. Cada vez que cerraba los ojos, la imaginaba mirándolo con decepción y desprecio. Había tomado medidas para sacar a Miranda de su vida, pero aún quedaba la tarea más difícil: enfrentarse a su esposa. La culpa lo corroía, pero también el miedo al rechazo.
Se sirvió otro vaso de whisky, sintiendo de nuevo el calor extenderse por su garganta. Con cada trago, su determinación crecía, aunque también su temeridad. Necesitaba hablar con ella, supli