Capítulo 42. Sombras en el horizonte.
El sol apenas asomaba entre las nubes cuando Stella despertó en brazos de Guillermo. Su rostro irradiaba tranquilidad, pero su mente era un torbellino de pensamientos.
Mientras él seguía dormido, su pecho subía y bajaba con un ritmo constante, tan diferente del caos interno que ella experimentaba. Decidió que debía hablar con él; no quería ser lastimada.
—Guillermo —susurró mientras acariciaba su rostro con suavidad.
Sus ojos se abrieron lentamente, y una sonrisa apareció en su rostro, mientras