Capítulo 114. Entre risas y miradas.
La heladería tenía un ambiente acogedor, con un aroma dulce flotando en el aire. Clara y Samuel se sentaron en una mesa junto a la ventana, donde podían ver cómo las luces de la ciudad comenzaban a encenderse poco a poco.
Los primeros minutos fueron cómodos; en el fondo, ambos sabían que había cierta tensión. No incómoda, sino de esa que surge cuando dos personas que apenas se conocen sienten una atracción sutil, casi imperceptible, pero innegable.
Samuel tomó la cuchara y probó su helado de fr