Capítulo 105. Un juego peligroso.
Lola se quedó boquiabierta ante la acusación, la indignación encendiendo su rostro.
—¿Yo me aproveché de ti? ¡Fuiste tú quien me besó primero, imbécil y me lanzó a la cama contigo! —espetó, lanzándole la almohada con fuerza—. ¡Tú fuiste quien no podía mantener las manos quietas!
Mario esquivó el proyectil por poco, su cabeza palpitando con cada movimiento brusco.
—¡Estaba ebrio! Y lo hiciste a propósito. ¿Crees que me involucraré con una mujer tan manipuladora y rastrera como tú? ¿Qué buscas? ¿