Mundo de ficçãoIniciar sessãoViktor Kozlov de pie en el centro del hangar subterráneo sonreía como un director de orquesta viendo a sus músicos tocar exactamente las notas que había compuesto, mientras Valeria y su equipo emergían del túnel colapsado directamente a su trampa perfectamente ejecutada.
Dieciocho operadores cubiertos de polvo y sangre salieron tropezando hacia la luz artificial del hangar, sus armas aún en posición defensiva, pero sus ojos registrando la realidad brutal en menos de tres segundos: cincuenta hombres armados los rodeaban en un semicírculo perfecto, rifles de asalto apuntando desde plataformas elevadas, ametralladoras montadas en trípodes cubriendo cada ángulo de escape posible.
No había salida.
Valeria evaluó la situación con la frialdad que solo viene después de años enfrentando la muerte. Resistir sería suicida. Morir ahora significaría q







