—No hables ahora de él —le dijo ella, con una suavidad que nunca había usado en su presencia—. Tenemos que movernos. Los Colmillos Negros no tardarán en llegar para comprobar si estamos muertos. El fuego fue la señal para que empezaran la cacería.
Valerius intentó ponerse de pie, pero sus piernas fallaron estrepitosamente. El veneno de la plata era sistémico, una trampa diseñada específicamente por alguien que conocía sus puntos débiles para anular a un Alfa de su calibre. Se miró las manos, qu