—Todo estaba bien planificado, ¡Maldito traidor! —rugió Valerius y se giró para darle un peñetazoa la pared.
—No lo hagas 1le dijo Sia, al predecir su intención dada la intensidad del vínculo que compartían—. No serviras de nada si ahora te accientas la mano. Te necesitamos intacto.
Gruñó de rabia e impotencia ante lo que estaba vivirnedo, jamaás lo previó.
—El maldito sabía que no te detendrías al saber que tu madre estaba en peligro y que yo no te dejaría ir sola dada la advertencia de los a