El cañón de la nave dejó escapar un estallido que sacudió los pocos vidrios que quedaban en el ala este. La bala de hierro cruzó el espacio del patio, pero no llegó a tocar la entrada donde Logan protegía al bebé. La Sia Oscura se interpuso en la trayectoria del proyectil con un movimiento que nadie en la vanguardia pudo registrar. La mujer levantó su mano izquierda y detuvo la masa de metal a escasos centímetros de su rostro, absorbiendo el impacto con una barrera de energía negra que disolvió