97. Las verdades que has callado
"Espera un poco más." Se dijo a sí mismo.
"No lo hagas." Gruñó su lobo interior que era todo impulsos y furia.
Para mejorar el destino de Lana en la manada, tenía que hacer eso, tenía que actuar de manera inteligente y no de manera impulsiva creándole más enemigos que quisieran verla destruida, incluso dentro de su propia manada, porque ya esa manada era suya. Lana era su compañera y no iba a seguir ocultándolo por más tiempo.
El salón resplandecía de luces doradas, copas alzadas y risas falsas.