76. Preocupación
Fue un susurro tan íntimo, tan cargado de intensidad que Zoe tuvo que apretar los labios para no soltar un gemido bajo.
Se obligó a mantener la compostura mientras Caius se alejaba y no pudo dejar de mirarlo alejarse, sus hombros estaban tensos, tenía los puños cerrados a los costados y la mandíbula apretada como si estuviera contando mentalmente para no girarse y reclamarla allí mismo.
Eryx caminó a su lado con mezcla de diversión y comprensión que solo los mejores amigos pueden tener. No se