77. No por obligación
Quizás su miedo era irracional, lo sabía, sin embargo, había arraigado tan profundo durante su tiempo en Seringala, durante las noches sola preguntándose si Caius la buscaba de verdad o si Melina ya había tomado su lugar.
Lana se quedó en silencio un segundo y luego su expresión de compresión se intensificó. Extendió una mano libre y tomó la de Zoe apretándola con fuerza.
—Zoe, escúchame bien —dijo con la voz baja pero firme como si supiera exactamente lo que estaba pasando por su cabeza—. No ti