75. Una madre perfecta
Sus lágrimas volvieron a asomarse y levantó las manos para tomar el rostro de Caius entre ellas.
—Caius, yo...
Antes de que pudiera hablar, alguien golpeó la puerta haciendo que Caius se tensara de inmediato y sus brazos se aferraran a ella como si temiera que alguien viniera a quitarle a su Zoe.
—¿Caius? ¿Podemos entrar? —se escuchó la tímida voz de Lana.
Un gruñido estaba formándose en la garganta de Caius, lleno de negación pero antes de que lo hiciera, Zoe cubrió su boca con su mano suaveme