7. Órdenes del Alfa
Lana despertó sobresaltada. La luz tenue del amanecer apenas se colaba por la ventana, y por un momento no supo dónde estaba. No había sueño, solo una sensación de presagio ahogándole el pecho.
Recordó la noche anterior: las miradas, las burlas, la cena. Y luego, las joyas y vestidos que le habían llevado. Aún estaban sobre el baúl, intactos.
A pesar de lo mucho que le había gustado todo algo le decía que era… extraño usar esa ropa. Se levantó y como un acto de rebelión silenciosa, volvió a po