68. ¿A dónde crees que vas, cachorra?
El aire olía distinto.
Y Lana sé sintió tan libre cuando dio un paso fuera de la habitación, pero seguía cargado con su aroma.
Después de días encerrada por culpa de su celo, Lana por fin caminaba fuera de esa habitación. Sus piernas sentían la libertad, pero sus pensamientos aún se enredaban con las últimas noches y con el macho que las había marcado.
Seguía siendo su concubina pero no sabía cómo actuar a continuación.
No tardó en encontrarse con Zoe junto al pasillo de piedra que conducía a l