60. La compañera del Beta
Caius despertó sobresaltado.
Su corazón latía demasiado rápido.
Aquel sueño no se desvanecía.
Este había sido real, demasiado real.
—Zoe.
Miró hacia ambos lados pero su hembra no estaba allí.
Se incorporó de golpe recordando a Zoe en el sueño.
Su rostro, su aroma, el calor de su piel bajo sus dedos.
La había tocado y ella había estado a punto de decirle dónde estaba cuando todo se desvaneció.
—No fue un sueño —gruñó para sí mismo—. Ella estuvo aquí, fue real.
Su lobo interior rugió, arañando l