54. La favorita de antes
Lana caminó aunque no sabía adónde.
Solo quería alejarse.
De él, de las emociones que la dominaban.
Aún podía sentir su piel entre sus manos y la suavidad de esta.
Cada paso que daba parecía insuficiente para alejarlo de su cuerpo.
Terminó en el límite del bosque.
Donde el río serpenteaba entre las piedras, oscuro y helado.
El único lugar donde podía respirar sin que él estuviera impregnado en todo.
Se agachó y metió las manos en el agua.
La corriente le quemó los dedos, la frialdad del agua ta