45. Vas a servirme
Otra vez había caído con ese macho, otra vez había permitido que él la tocara.
Había sucumbido al placer de estar entre sus brazos fuertes.
Lana se sentía frustrada por aquella emoción indescriptible que experimentaba solo con su cercanía, con su toque íntimo. Quizás se debía a que ella no era una experta en las artes amatorias, pero no podía fácilmente apagar el deseo que sentía por él.
Y eso la frustraba.
Se había levantado y una vez más él no había estado a su lado, como era de esperarse