44. Esto no es un castigo
Sin embargo, el Alfa que había hablado no se retractó. De hecho, parecía más seguro mirando abiertamente a Lana, quien apretó los labios con furia contenida.
—Solo propongo un trato… La marcaré en cuanto lleguemos a mi territorio…
Un escalofrío le recorrió la espalda a la hembra.
Horrorizada pensó en que quizás Eryx escucharía cualquier trato.
Su padre también tenía un harén y las hembras que pertenecían a él poco le importaban. Así que obviamente no sería distinto con Eryx.
Él seguramente escuc