38. Ángulo perfecto
Reclamación.
Era un hecho que la quería reclamar.
—No voy a apresurarme esta vez —dijo contra su garganta—. Quiero que sientas cada segundo, que cuando termine, no puedas pensar en nada más que en mí.
Zoe gimió, sus caderas se movieron por instinto, buscando más fricción. Él la dejó hacer durante unos segundos, permitiendo que se frotara contra su longitud, untándolo con su humedad.
Entonces, Caius la levantó un poco más, no se empujó de inmediato.
—Mírame —ordenó con voz suave pero innegociabl