17. Hermosa loba
Caius se recostó contra el tronco de un árbol antiguo en el borde del lugar de entrenamiento observando como los lobos jóvenes practicaban sus golpes con una intensidad que él mismo había impuesto.
Habían pasado semanas desde que salió de las celdas, semanas en las que la manada había vuelto a su ritmo normal, pero para él, nada era igual.
Eryx lo había perdonado, o al menos lo había liberado, pero la tensión en el aire seguía siendo palpable.
Y luego estaba Zoe, la vio antes de que ella lo