131. Una imagen fugaz
El resto del día transcurrió demasiado lento para su gusto, Zoe tenía más trabajo que de costumbre por la fiesta de la noche por lo que no pudo volver a hablar con ella a solas para terminar la conversación que habían tenido, pero lo cierto es que ella se sentía curiosa, ansiosa.
Probó los vestidos que Eryx había enviado para ella semanas atrás y que ella había ignorado deliberadamente, al final eligió uno negro de seda que se ceñía como una segunda piel, se miró al espejo y apenas se reconoció