10. Cuida mejor de tu compañera
El corazón de Lana saltó en su pecho.
Aquella cercanía parecía prohibida.
‘’¿Por qué se está permitiendo tocarme así?’’
Las mejillas de ella se encendieron al mismo tiempo que el macho estrechaba sus ojos sobre la loba.
—¡Yo…! ¡No sabía que era usted! Pensé… pensaba que iba a encontrarme con…
—¿Con el Beta? —dijo Eryx con un tono seco y peligrosamente bajo.
Lana no respondió manteniendo la espalda rígida pues él seguía sin soltar su agarre.
—Tienes una maldita puntería para aparecer cuando menos