Aiden tenía dieciocho años, estaba en la cúspide de su madurez biológica y el momento de su lazo se cernía sobre él con la inminencia de una tormenta, su padre, Kael, lo había traído a la Asamblea de la Luna Creciente, un evento bianual donde los líderes de las manadas mayores se reunían bajo una tregua incómoda, y donde los Alfas solteros eran exhibidos como potenciales parejas.
El salón de la asamblea en el Territorio del Río Dorado era un pozo de energía Alfa, docenas de linajes fuertes, lob