El Maestro, o más correctamente, la conciencia del Viejo Alfa anidada en su caparazón, descendió lentamente del Altar de cuarzo, su presencia no era la de un ser vivo, sino la de una catástrofe estacionaria, la luz dorada del cuarzo ancestral, que hasta ahora había sido cegadora, pareció ser absorbida por su aura, dejando a la entidad envuelta en una penumbra de poder inmutable.
El efecto sobre la formación del equipo fue inmediato y devastador.
Ethan se tambaleó por primera vez desde que se ha