El estruendo de la implosión psíquica que Seth había forzado reverberó por todo el Laberinto, un acto de sacrificio de energía que selló su lealtad táctica a Lía.
Lía no perdió tiempo, la brecha forzada en la roca, por donde la energía de Seth se había quemado, ya se estaba cerrando, se deslizó a través de ella, cayendo en el oscuro túnel Sur, Seth, agotado, la siguió a duras penas, su forma Alfa tambaleándose.
“¡Rápido! El Maestro enviará la respuesta a este ataque,” jadeó Seth, su cuerpo paga