La fisura dimensional forzada por el sacrificio de Seth se había cerrado, dejando tras de sí un silencio denso y sofocante, el equipo había avanzado, arrastrándose más allá de la cámara de obsidiana, y ahora se refugiaban en una caverna lateral, la roca aquí era pálida y lisa, casi mármol, lo que sugería la proximidad a una estructura construida y no natural: el Umbral del Santuario Interior.
La parada no era una elección; era una necesidad biológica y psíquica.
La escena era de una devastación